Si aspiramos a viajar por el mundo y poder comunicarnos con extranjeros, debemos saber el idioma que hablan, pero también es importante conocer parte de su cultura.
jueves, 25 de octubre de 2018
La cultura del café en Italia
El café en Italia es mucho más que una simple bebida, es toda una cultura compartida en todo el país. Los italianos son los inventores de algunas de las preparaciones de café más populares, como el espresso o el capuccino, y siempre sigue unas pautas muy concretas.
Es tal la pasión que sienten por el café que prepararlo y degustarlo se convierte en todo un ritual. Existen muchos tipos de café y formas de servirlo, con especialidades concretas en algunas zonas del país.
Atendiendo a la importancia que tiene hoy el café en Italia casi podríamos pensar que fueron los italianos sus descubridores, pero lo cierto es que tardó un tiempo en imponerse como bebida popular. El primer café llegó a través del puerto de Venecia en el siglo XIV, pero era un producto de lujo, con propiedades medicinales, sólo apto para los más ricos de la ciudad.
Con el aumento de las plantaciones cafeteras en América y la llegada masiva de barcos mercantes, el café poco a poco se fue abaratando y extendiendo por todo el país. Poco tiempo después ya había casas de café por toda Italia, creándose toda una cultura nacional en torno a esta bebida.
Quizá el café más famoso en todo el mundo es también el más sencillo: el espresso, conocido en nuestro país como expreso, es la esencia de una buena taza de café bien hecha. Un espresso italiano se prepara con café natural recién molido y se sirve en taza pequeña de porcelana, con unos 3 centímetros de líquido y una buena capa espesa de crema. Nunca se sobrepasan los 25 ml de café, por lo que degustarlo es una experiencia muy aromática e intensa.
El verdadero italiano toma su espresso a lo largo del día, pocas veces a primera hora, y simplemente pedirá en la barra un caffè. La mayoría de italianos lo toma sin azúcar, salvo en algunas regiones del sur donde se prefiere dulce. Se suele acompañar de un vaso de agua, y nada más.
El capuccino es otra preparación que se ha hecho muy popular en numerosos países, aunque muchas veces se preparar de forma errónea. Para empezar, un italiano jamás tomará un capuccino pasadas las 11 de la mañana. Este café se prepara con leche, por tanto es una bebida más adecuada para el desayuno.
Un auténtico cappuccino italiano está compuesto de espresso, leche y espuma de leche, servido en taza grande y ancha. Jamás lleva nata montada, pero sí puede coronarse con un poco de canela molida o de cacao en polvo. Los baristas más habilidosos crean elegantes decoraciones con la espuma de leche.
Se prepara con aproximadamente 25 ml de café y 125 ml de leche, y lo suele acompañar de una pieza de bollería o un dulce. Si pides un cappuccino a media tarde, estarás delatando que eres un turista.
El caffè macchiato consiste en una taza de café “manchado” con un poco de leche caliente, y el latte macchiato nos ofrece la opción inversa, un vaso de leche “manchada” con algo de café.
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